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Hallando el olvido al estilo Jalisco

Foto: MedioTiempo

La hermosa perla tapatía, una ciudad de ensueño para quienes la habitamos; en verdad, muchísimos años de historia (fundada tan solo 50 años después del descubrimiento de América), por eso y mas se ha convertido en la segunda ciudad más importante del país y una de las principales de latinoamérica. Sus jacarandas y lluvias de oro floreando en primavera, su olor a tierra mojada, su clima privilegiado, su aun respirable aire de provincia y su enorme variedad cultural. Nuestra hermosa Guadalajara.

Pero…

La historia de esta gran ciudad también ha sido moldeada por las tragedias y la violencia, no nos engañemos, Guadalajara también ha sido construida con sangre y terror, dolor grabado en la memoria de nuestra sociedad («mocha» como muchos llaman, «apática» como otros dicen), aunque parece que hemos decidido borrar esas cicatrices y moretones con nuestro enorme «orgullo tapatío», nuestro enfermizo aspiracionismo y nuestra pasión por los colores de nuestro equipo (el que sea, del deporte que prefieran). Me gustaría pensar que lo hacemos por ignorantes y no por apáticos, o peor aun, por cobardes.

Quizá a partir de esa «burbuja de falsa seguridad» que se rompió en los años noventa cuando desaparecieron los arreglos entre los viejos cárteles y nos mostraron la realidad violenta que aparecía cada vez mas cerca de nuestras casas, o tal vez con esa tragedia donde murieron miles en el barrio de Analco por una negligencia combinada con corrupción; aun así, a pesar de estos golpes terribles a nuestras vidas, nos seguimos aferrando a ignorar el dolor como si esa fuera la cura milagrosa para una enfermedad social que nos esta matando y nos tiene enfrentados unos con otros. Nuestra ciudad esta dividida desde nuestras prioridades y objetivos comunes.

La historias de terror que se hacen mas frecuentes: desaparecidos y luego olvidados. La inseguridad se incrementa y, como sociedad, solo atinamos a responder permitiendo que lleguen al poder gobernantes ineptos y demagogos, una memoria corta y entretenimiento vacío para la masa inconsciente: «porque la ciudad necesita una inyección anímica en estos momentos», dicen algunas voces pusilánimes de algunos medios. La respuesta es NO, la ciudad necesita enfrentar la realidad. Es terrible, es lo que hay.

Debemos tener tiempo para celebrar lo que hay que celebrar, tiempo para aprender de los errores y tiempo para llorar a nuestros muertos. Sin esa empatía por el resto de personas que están a nuestro alrededor estamos condenados a seguir desapareciendo y a ser olvidados en nuestra triste Guadalajara.

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Aldher Ruelas

Melómano y entusiasta de la música independiente. Productor en formación y músico socialité de la farándula chafita. No teme decir la verdad aunque se generen tensiones y silencios incómodos. Siempre remata con un chiste.

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