Opinion

Leaving Neverland: Como dañar a un muerto y lucrarse al mismo tiempo.

Por: José Riaza

Desde el primer visionado de “Leaving Neverland” algo en él me perturbó severamente. No entendía porque dos personas que habían protegido a Jackson y negado los abusos en varias ocasiones ahora cambiaban su testimonio de una forma tan radical e inconexa. No entendía porque molestar la memoria de los muertos de esa forma. Quizá sí ocurrió todo aquello y esos pobres solo buscan la paz, pensé.

Al ver “Leaving Neverland” por primera vez sentí ver un desfile de mentiras mal orquestadas, un insulto a la inteligencia del espectador, ni siquiera me gustó su calidad como película, pensé: ¿Cómo HBO puede firmar esta bazofia? pero me dije: Tal vez el loco yo soy. Entonces lo volví a ver, sentí lo mismo, sin embargo no quise perder la oportunidad de investigar un misterio. Debemos de cuestionar lo que aparece frente a nuestros ojos y no aceptarlo como verdad absoluta, pero debido a las anestesias sociales, la saturación de noticias y a la veloz y vertiginosa carrera a ninguna parte de nuestras vidas solemos aceptar todo sin cuestionar nada.

Después de varias semana leyendo entrevistas, notas de prensa, viendo documentales, hurgando aquí y allá sigo pensando lo mismo: Michael es inocente. Veo más de tres oportunistas y muchas mentiras hiladas meticulosamente pero con cabos sueltos visibles. Patrones psicológicos extraídos de internet sobre el comportamiento de un niño abusado y replicados en una puesta en escena para empatizar con los dos personajes y creer su testimonio. Hechos literalmente calcados del libro de “Michael Jackson fue mi amante” de Víctor Gutiérrez. En el film no se contrasta nada de lo dicho con otros testimonios ajenos al núcleo familiar de los dos acusadores. En el documental ellos dos son los protagonistas absolutos (y Jackson claro), sin embargo, para echarle más crema a los tacos, aprovechan para mencionar a más personas, muchos de ellos ya han demandado a los productores. Se tergiversan hechos y se sacan de contextos cartas y palabras. También les diré que en este viaje he visto a los propios amigos de los protagonistas de “Leaving Neverland” decir que sus amigos mienten. Luego entendí que mil quinientos millones de dolares son una muy buena razón para mentir.

En resumen, después de este recorrido por la red no veo una sola prueba de abusos, al contrario me conmueve hasta las lágrimas ver el amor sincero que adultos y niños tienen por Michael. Dicen que no se puede poner la mano en el fuego por nadie pues bien, decenas de personas, casi todos amigos íntimos, familiares y trabajadores del artista, lo hacen en testimonios que rezuman amor, le llaman amigo una y otra vez y repiten con dolor la injusticia de lo que acontece frente a sus ojos.

Qué feo calumniar en vida pero qué feo calumniar a un difunto que no puede defenderse. Qué feo ver a la prensa mundial aceptar este fraude y no contrastar los hechos haciendo “copy paste”… ¿Dónde está la ética en el periodismo? Qué fácil es no pensar, no indagar, ser un borrego más. Yo mismo lo fui dando por hecho y haciendo eco de los supuestos abusos en un verso de la canción “Sexo”, incluida en “El club de los corazones rotos” (Tragicomi-K, 2011), un tema cantado hasta la saciedad en muchos pueblos y ciudades. Me digo a mí mismo que era una broma inocente de rocker post adolescente pero al pensarlo me siento mal, suma hierro al asunto y gota a gota se llena un mar. A día de hoy me arrepiento profundamente de ello.

Como ser humano no tengo más que admiración, amor e inspiración por su música, por su filantropía. Como fan y protector de los niños y la niñez puedo decir después de este viaje que si alguien amaba y protegía la niñez en este planeta ese fue Michael.

He aprendido que la opinión pública y la gente de la calle ya han juzgado y condenado a Michael. Lo observo cuando publico algo en redes sociales. Poca gente da like. La masa lee los titulares, ya no lee su contenido y hace menos por profundizar. Pobres que roban las opiniones de boca ajena, se apropian de ellas y las abrazan como suyas en los vestuarios del gimnasio sin meditación alguna. Michael se quedó con el saco de abusador a pesar de haber sido absuelto de catorce cargos, es decir legalmente Jackson siempre fue inocente. Este fue uno de los procesos legales más caros y largos en California y no encontraron nada. El FBI desclasificó el informe en 2009, trescientas treinta y tres páginas donde repetidamente se lee “no hay nada”.

Si queréis acabar con la reputación de alguien pon su nombre junto la palabra pedófilo. Creo que algo así decían en “Zeitgeits”.

Por otra lado me gustaría compartiros el interrogante que me disparó hace unas semanas mi amigo y cantautor Jesús Monjas: “Si tu fueras un pedófilo… ¿Harías una casita de chocolate? ¿Construirías Neverland? ¿No se te hace muy obvio?.”

Hay muchas preguntas en el aire y turbios asuntos que huelen muy fatal, por ejemplo ¿Por qué Oprah Winfrey publicitó tanto el visionado de “Leaving Neverland”? ¿Por qué en el festival de Sundance emiten “Leaving Neverland” el mismo día que emite el documental de los abusos de Harvey Weinstein, amigo de Oprah? “Leaving Neverland” tuvo la luz de todos los reflectores y pocos hablaron del documental de Weinstein. ¿Qué hay detrás del libro que probablemente inició todo “Michael Jackson fue mi amante” de Víctor Gutiérrez? HBO va reculando el ímpetu con el que lanzó el documental, sin embargo se lo vendió a su competencia (Netflix) en varios países ¿Por qué?. Hay una fuerte demanda contra HBO pero sospechosamente no quieren hacer el arbitraje público, seguramente, porque se destaparía toda la farsa.

Algunas personas me han preguntado que por que invierto mi tiempo en esto, supongo que si alguien manchara mi nombre y no pudiera defenderme me gustaría que alguien también lo hiciera por mí. Esto me da pié a agradecer y felicitar por el excelso trabajo de documentación al músico y creador de contenidos Pablo Rodríguez Lago, su trabajo ha sido crucial para poder escribir este texto. Pablo está a punto de lanzar su libro “Volviendo a Neverland” donde arroja más luz sobre todo este tema pero mientras si quieren conocer más acerca de este asunto e ir despejando incógnitas sobre el pseudo documental “Leaving Neverland” os comparto su canal de youtube:

https://www.youtube.com/channel/UCt9fX4vEzjiNxSKd524vdXA

Este texto es tan solo la opinión de este humilde observador, no es una verdad absoluta ni un texto que  desmonte cada argumento de “Leaving Neverland”. Solo pretende ser una columna de opinión y un puente para adentrarse en esclarecer los detalles a través de trabajos de investigación como el de Pablo Rodríguez Lago. Si el río suena agua lleva, no lo se, ahora lo dudo. Si Michael es culpable o no, tampoco lo se a ciencia cierto pero lo que sí puedo decirles es que “Leaving Neverland” es una morbosa ficción pues he visto rebatir punto por punto y nada en él se sostiene.

Nunca llegas a conocer a una persona del todo, y menos a una persona de una realidad tan diferente como la de Michael Jackson. A veces vivimos pared con pared de verdaderos ángeles o monstruos sin saberlo sin embargo en mi búsqueda no he visto más que un hombre bueno lleno de excentricidades golpeado por muchos otros sin piedad. Esto me transporta a otro pensamiento qué me sacudió al hablar a mi amigo Jesús Monjas: “Cuando vemos algo bello y bueno en el mundo la gente solo quiere verlo caer.” o en imágenes del film “El club de la pelea” (Fight Club, 1999, David Fincher) Edward Norton golpea hasta la saciedad a un joven rubio y atractivo (Jared Leto) dejándolo inconsciente, entonces Brad Pit le pregunta:

– Where’d you go, psycho boy?(¿Dónde estabas, chico psicótico?)

Edward contesta:

– I felt like destroying something beautiful. (Quería destrozar algo hermoso).

Breve reseña del autor:

Jose Riaza es un músico, compositor, cantante, filántropo, actor y escritor español nacido en Madrid en 1978. Como actor debutó en Luis Miguel La Serie de Netflix. Como filántropo ha producidos varios discos y conciertos en apoyo a diferentes causas. Ha colaborado con Greenpeace, Crit y formó parte activa de las brigadas de ayuda del 19S en Ciudad de México. Como escritor debuta con «Retales de anarquía» en 2019 de Editorial Lebrí. Como músico ha realizado giras por España, México, Estados Unidos y posee una extensa discografía: Tributos de amor y saña (2006), La ley de la naturaleza (2007), La rebelión de las faldas (2009), El folk es el hogar (2010), El club de los corazones rotos (2011), Gracias (2013), Cualquier tiempo pasado (2014), Despertares (2017) y Retales de mis noches tristes (2019) entre otros.

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