Editorial

El Rostro De un Soundtrack Nocturno

Por Victor Hugo De Padua

Siempre hay piezas clave sin las que un todo no sería sólido; en la historia del rock hecho en la tierra del tequila, hoy existiría un hueco sensible si no hubieran aparecido los Rostros Ocultos, esos forajidos poprockers que lograron una fórmula de música amigable con historias de amor enfundadas en bases sólidas y actuaciones llenas de entrega.

Propuestas van y vienen, pocos están destinados a quedarse en la memoria colectiva, y estos rostros tan familiares, son parte de la llamada cultura popular; sería pretencioso asegurar cuáles elementos hacen inmortal a una canción, pero por lo visto Agustín «Cala Villa», Arturo Ibarra y compañía, le dieron el clavo con selecciones como «El final», «Abre tu corazón» o «Hoy quisiera que estuvieras aquí», grabándolas a gratos y rítmicos cincelazos sonoros en la mente de quienes disfrutamos de la música.

Por cierto, la primera de esas tres canciones, forma parte del soundtrack nocturno de los tapatíos: A que no te imaginas una banda de covers que no prenda con ella las noches de bar, repitiendo varias veces la variación de la letra «llegando de la fiesta te veo besándote con ocho, qué poca madre»; la rola pasó la prueba del tiempo, no es una más de moda pasajera, sino un símbolo de fiesta y convivencia pa’ rato, como decimos en Jalisco. ¿Cuántas noches más escucharemos esa pieza, cerveza en mano? Tantas, que seguramente nuestros hijos y hasta los suyos van a seguir chocando tarros en algún lugar, cantando y manteniendo vivo el «llegando a la fiesta».

Etiquetas

Jahdiel Paredes

Comunicóloga despistada con momentos hedonistas, curiosa por la música, amante del cine y fotografía, romántica idealista, me gusta el chocolate.

Artículos Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *